Solicitando extensión de Visado.

8 de Abril de 2016

 

IMG_20160408_142230Hay que decir que la salida para la solicitud de la extensión del visado es también la primera salida que hago en filipinas, lo que sería el contacto con la gente, pues resido en una urbanización cerrada, donde viven prácticamente todo filipinos, pero se dejan ver poco, hacen sus vidas con sus trabajos y sus cosas. Así que ir a la oficina ha sido ver filipinas por dentro, lo que sería parte de la isla de Lapu Lapu.

Cogimos un taxi para ir; aquí en Filipinas hay infinidad de transportes públicos que pagas muy poco, hay una especie de motos que llevan en el lateral carros acoplados, simples motos, unas furgonetas, una especie de autobús muy pequeño y abierto (algunos de ellos con decoraciones que bien podrían atribuirse a Ágata Ruiz de la Prada), bicicletas con un carrito al lado, y así infinidad de transportes. El problema es la silla de ruedas, ninguno de estos transportes está adaptado, así que para moverme necesito un taxi.

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vlcsnap-2016-04-10-10h03m56s797Los taxis que cogimos para ir a los diferentes sitios, bien, excepto el último que parecía rescatado de un cementerio de coches. Estaba destrozado en el exterior y peor en el interior. No tenía ni asa encima del marco de la puerta para sujetarme al salir del taxi, así que para salir tuve que sacar medio cuerpo y poner el brazo en el techo del taxi para impulsarme hasta la silla, por supuesto con alguien detrás para cogerme de los pantalones y tirar, sobre todo en caso de quedarme a medio camino…

Las carreteras son auténticas aglomeraciones de todo tipo de vehículos intercalados con gente cruzando por cualquier sitio, hay líneas en la carretera pero se podrían ahorrar esa pintura y no pasaría nada, porque absolutamente nadie hace ni caso. Con las señales y los semáforos han sido más ahorrativos, no vi ninguno en todo el viaje…

Todos tienen preferencia y nadie a la vez, si para girar tienes que hacer frenar a alguien que va por la carretera pues lo haces frenar, si alguien le apetece cruzar y te hace frenar pues no pasa nada, todo el mundo se mueve lentamente, parece una especie de lombriz descomunal donde todo avanza lenta pero ordenadamente.

A final del año el indice de accidentes debe de ser importante, pero imagino que por lo general a las velocidades que hablamos no pasaran de lesiones menores, muchos sustos y alguna pierna rota de vez en cuando.

Mientras iba montado en el taxi, vi en el interior de una gasolinera a un hombre vestido de azul, parecía un guardia de seguridad o un policía con una escopeta de mango corto colgada en la pechera. Esto fue algo un tanto extraño que llamó mi atención, en España puedes ver en las calles a Guardia Civil y Policía armados con pistolas; de vez en cuando algún control con armas un tanto más grandes. En los aeropuertos también vi dentro del mismo algunos Guardias Civiles armados con lo que parecían ametralladoras, pero nunca se había dado el caso de ver a alguien con una escopeta colgada al pecho en una gasolinera. Pues bien, esto se convirtió en la imagen del día, porque desde ese momento empecé a verlos en todas partes, dentro de los centros comerciales había guardias con escopetas, dentro de las farmacias había también con revólveres y cinchos llenos de balas, en la entrada de otro de los centros comerciales había incluso un pequeño cartel avisando de la prohibición de entrar al centro comercial con armas de fuego, por supuesto los seguridades llevaban sus pistolas en el cincho y su colección de balas, era como un western moderno.

No sé a que tipo de problemas se enfrentan de vez en cuando, pero normalmente las medidas van reñidas con las circunstancias, y para llegar a ese nivel de intimidación, las circunstancias vividas deben de haber sido bastante complejas.

Se puede observar la diferencia entre ver algún centro neurálgico de oficinas o condominios o cuando son simplemente negocios y casas de gente que intenta subsistir, son imágenes que quedan gravadas en la retina, porque está todo pegado, gente con pequeños negocios en la calle, llenos de herramientas viejas, preparando comida, o simplemente viendo pasar el tráfico y la vida, y después encuentras los centros de negocios, con su seguridad, asfalto nuevo, ambientes muy saneados.

En mi experiencia tengo que decir que fue todo positivo. Me encontré en que estaba prácticamente todo adaptado con rampas y demás, eso sí, en muchas de ellas era imposible subir por tu propio medio, tenía que empujar alguien o frenar si era para bajar, porque los porcentajes de pendiente eran exagerados, pero esto no es nada que no vea en España, pues allí (en España) a veces ni rampa en muchos sitios, así que aquí esperaba no ver las rampas ni en pintura, y me encuentro plazas de parking para discapacitados en los centros comerciales y rampas para poder acceder a los centros comerciales.

Todos los agentes de seguridad que había en las entradas, en las calles y donde los pude ver se portaron muy amables conmigo, me ayudaron, y me guiaron por donde tenía que ir. Tuve una grata impresión sobre todo esto.

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Cuando llegué a la oficina de inmigración estaba un poco nervioso por si no me ampliaban el visado, si no lo hacían tenía que abandonar Filipinas en un mes. Al entrar no había casi gente, nada más entrar el policía con la pistola me hizo inscribirme en una libreta de papel con mi nombre completo y mi país de origen.

Después tuvimos que rellenar varios formularios, entregar dos fotos, me tomaron las huellas y me hicieron más fotos.

Pensaba que lo máximo que podía solicitar eran dos meses más y que debía de ir ampliando de dos en dos meses, pero al empezar a rellenar el formulario vi un pequeño cartel que ponía algo así como “A partir de ahora puedes solicitar tu ampliación de 6 meses de visado en esta oficina” no me lo pensé y en los formularios de solicitud cuando me preguntaron cuanto solicitaba de extensión puse 6 meses. Lo entregué todo, me hicieron pagar acorde con el tiempo que solicitaba de visado, pagué en la misma oficina y pensé que debía de irme y ya me dirían en qué quedaba la cosa, pero al cabo de un momento me llamaron por otra ventana y me entregaron un papel y el pasaporte con un sello de visado válido para los 6 meses que había solicitado!!! increíble!!! rápido y con buenas noticias. Ahora solo debo esperar 6 semanas para ir de nuevo y recoger un papel, pero mi pasaporte ya tiene el visado hasta Noviembre!

Después de esto fui a un centro comercial con un supermercado para hacer la compra de la semana, me pareció muy de película americana ver que había dos personas por caja, la cajera para pasar los artículos y cobrarlos y después había otra persona para ayudarte a poner todo en las bolsas, muy extraño para mí, porque lo de tener un ayudante para ponerlo todo en las bolsas… Está bien tener a los clientes contentos pero esto es otro grado de malcrío, aunque si eso ayuda a que más gente tenga empleo pues me parece fantástico. Podrían copiarlo en España.

Llegué a casa, era de noche, estaba hambriento y cansado pero feliz. El día no podía haber terminado mejor.

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